sábado, 29 de abril de 2017

Crueldad





              CRUELDAD

 (el título lo dice todo, leer queda bajo tu propia responsabilidad)



Crueldad, ¿qué es realmente el ser un personaje cruel?
A mi mente vienen las imágenes de mi niñez, el día de mi noveno cumpleaños. El señor de la guerra Kalibura había declarado que la vida de todos los jóvenes varones capaces de pelear, le pertenecían.
Cuando sus soldados se presentaron en nuestra aldea, los padres y muchachos intentaron rebelarse, no ir a una guerra que no era la suya.
Sangre por todas partes, cabezas que rodaban por el barro, casas y cuerpos incendiados. Madres que recibían hachazos mientras intentaban proteger a sus vástagos, muchachos de doce o trece años que eran arrancados de sus hogares para irse al galope con aquellos guerreros que seguían órdenes de Kalibura.
Yo tuve suerte, caí en el pozo que teníamos en la aldea en medio de aquel apogeo. El cuerpo sin vida del padre de una amiga me cayó encima, con una gran oquedad sangrante en la garganta.
Pasé dos días en aquel pozo, cuando conseguí salir de allí un olor putrefacto me esperaba en la superficie. Las ratas, perros y gatos campaban a sus anchas. Encontré el cuerpo de mi tío, con quien me crié, en estado de descomposición, y aplastado por cascos de los caballos de aquellos hombres.
El que no pude encontrar fue el cuerpo de mi hermano mayor.
Estuve deambulando tres o cuatro meses, comiendo lo que encontraba por el campo, y de vez en cuando me topaba con más aldeas arrasadas.
Un día desperté por el estrépito que formaban caballos al galope. En estado de desesperación trepé por el árbol en el que había estado descansando. Aquellos jinetes, sin embargo no eran del ejército de Kalibura, eran dos gitanos que como me contarían después, pertenecían a un circo ambulante.
Pasé con ellos seis años en los que el dueño de aquel circo me aceptó en el mismo, y donde aprendí el arte del equilibrismo, haciendo juegos malabares sobre la cuerda floja. Pude olvidar el infierno que había vivido, ellos se encargaban de que así fuera.
Pero las cosas buenas no duran eternamente. Kalibura no quería artistas en su imperio, tenía miedo de que pusieran al pueblo en su contra. Y dio la orden de matar a todo pintor, músico, o semejante que estuviera en "su" país.
 Nosotros sí contábamos con un par de músicos, pero Fam era de opinión fija, si ellos se iban nos íbamos todos. El jefe siempre había sido un cabezón. Yo sonreí cuando me enteré, los consideraba a todos mi familia y no quería perderlos.
Estuvimos una semana viajando sin descanso, hasta que por fin pudimos ver la frontera. Entonces los caballos de Jean y Pierre, los hermanos gitanos, llegaron sin ellos.
Fam dio la orden para que las caravanas fueran a la máxima velocidad posible, y cuando ya podíamos saborear la libertad, nos cogieron.
El general que iba al mando nos ordenó salir a todos de las caravanas. Nos enseñó una bolsa a la cual dio la vuelta, de ahí salió la cabeza de Pierre con una expresión de terror en el rostro.
Fam intentó abalanzarse sobre él, pero dos de sus soldados lo redujeron. Después dio una orden y otros tres soldados se adelantaron para coger a nuestros músicos y hacerlos arrodillarse ante él.
Entonces sus ojos se fijaron en mí, eran del color del acero, y en ellos brilló una chispa de reconocimiento. De repente, y ante el desconcierto de sus hombres se quitó el casco.
Una sonrisa socarrona que yo conocía muy bien asomó en sus labios. Era mi hermano.
Miró la poca distancia que nos separaba del país vecino y dijo-" Veo que has crecido"- mientras me miraba fijamente.
Yo sonreí y le supliqué-" Nerón, por favor, déjanos irnos hermano".
Él seguía mirándome y sonriéndome, desde el suelo Fam me miraba esperanzado. Nerón se acercó a él y lentamente le rajó la garganta, sin quitarme la mirada de encima. Yo me abalancé contra él, pero como le había pasado a Fam me inmovilizaron contra el suelo.
Vi como el hombre que me había querido como un padre moría desangrado ante mí, sin yo poder hacer nada más que gritar su nombre, y notar las lágrimas corriendo por mis mejillas.
Entonces Nerón, aquel a quien una vez llegué a llamar hermano, anunció a sus hombres-" Matadlos"- y volviendo su mirada de acero hacia mí añadió sonriendo-" a todos".



Rocío Diestro García



¿Y bien qué os parece esta pequeña historia? En mi opinión está bien hasta aquí, pero tanto una compañera del grado como uno de mis dos hermanos, a quienes dejé leer esto, opinan que debería tener una continuación. Dejad vuestros comentarios al respecto, porfa me hacen muy feliz😜 (algunos hasta el punto de ponerme a dar palmaditas en mi cuarto😁). Muchas gracias a todos los que me habéis comentado.
Ah y también agradecerle a un compañero que me echara una mano con los nombres, pues yo soy nefasta a la hora de ponerles nombres a mis personajes😐.
Gracias y hasta la próxima!!!!😎




1 comentario:

  1. Cortooooo muuuuyyyy corto.....siempre nos dejas con la miel en los labios

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