RISE
(alzarse)
-Dragones- el tabernero se queda mirándome fijamente, y repite algo más tranquilo- dragones.
El ambiente en el local vuelve a relajarse tras la pasional charla de aquel pobre hombre.
Tomo otro trago de cerveza, sabe a aguarrás. Finjo que no me doy cuenta de las insistentes miradas que sigue lanzándome, mientras intenta inútilmente limpiar un vaso. Se rasca la calva, toca la cicatriz que hay bajo su ojo izquierdo, y vuelve al lugar donde me encuentro.
-Escucha joven, te lo digo de verdad- mira a ambos lados del bar, pero toda la gente ha vuelto a las charlas joviales que mantenían antes de mi pregunta.- Si quieres ganar dinero no hay nada como la sangre de esos bichos, pero ni lo intentes, uno de esos demonios me hizo esto- termina señalando otra vez el muñón maloliente que tiene en lugar de mano.
Tras esa última advertencia se aleja renqueante hacia la otra punta de la barra.
Siento como me rechinan los dientes a causa de la indignación que me carcome por dentro, primero se burla de mi y ahora me compadece con esa falsa pena. Me termino de un trago su asquerosa cerveza, le dejo un par de monedas como pago y salgo de allí.
El viento y la nieve me reciben golpeando mi cuerpo, me coloco la capucha e inicio mi marcha hacia las montañas. Lo mejor será disfrutar de este frío que me cala los huesos, ya habrá tiempo para sentir el calor infernal que emana de la garganta de esos monstruos.
Rocío Diestro García
(No sé si dejarlo aquí o seguir con una continuación para esta historia, déjame tu comentario plasmando tu opinión al respecto. Gracias por leer una de las idas de cabeza que escribo en clases un tanto tediosas 😎).
