
LABORATORIO NOCTURNO
(Esta historia está basada en hechos reales, es una experiencia propia)
-No os marchéis todos, que no quiero quedarme sola en el laboratorio de noche- la profesora nos lo pide por favor, realmente no quiere quedar la última, parece un ruego. Miro hacia atrás y la veo un tanto apurada con sus macutos, decido esperarla.
Me alcanza sonriendo y resoplando, empieza a contarme lo poco que le gustaría quedarse atrapada sola en estas instalaciones.
De pronto sale del aula continua la profesora del segundo curso, no sabía que estuviera ahí. Las dos empiezan a hablar sobre asuntos a los que no presto atención, acabo de recordar que no llevo la bata, la dejé en clase.
Rápidamente doy media vuelta, dispuesta a recuperarla, es viernes por la noche y no la volvería a ver hasta el lunes por la tarde, eso es demasiado tiempo.
Entro, y enciendo las luces de nuestra clase, puedo localizar mi bata en seguida. La recojo y guardo en la mochila, me dirijo a la puerta apagando de nuevo las luces del aula. Pero noto algo extraño, todo el laboratorio está sumido en una profunda oscuridad, solamente interrumpida por una débil luz amarilla que se cuela por el tragaluz más alejado.
Me dirijo hacia la entrada del laboratorio tropezándome con una silla de camino. Una vez allí llamo a la puerta pensando que tal vez las dos profesoras todavía estén al otro lado de la puerta, lamentablemente no es así.
La primera reacción que tengo es reírme ante tal situación, no es la primera vez que me quedo encerrada en alguna clase. Descubro el lugar en el que se encuentran los interruptores del laboratorio. Una vez iluminado todo el lugar, empiezo a intentar encender mi móvil, le quedaba muy poca batería, espero poder llamar a alguien.
El laboratorio se encuentra en el patio interior del instituto, bastante alejado de la salida, nadie podría escucharme desde allí.
Increíblemente el teléfono se enciende, pero tan solo cuenta con un cuatro por ciento de energía. De todos modos decido llamar al 112, tras unos segundos de espera una muchacha se pone al otro lado de la línea.
-Hola, ha llamado al 112, teléfono de emergencias. ¿En qué podemos ayudarle?
-Pues verás, es que me he quedado encerrada en el laboratorio del instituto, y no hay nadie que pueda oírme ahora.- La verdad es que dicho en alto, suena bastante tonto el que me haya quedado así.
-Vaya, qué faena- me rio ante ese comentario, y asiento con la cabeza, tras eso me doy cuenta de que no me ve.- Bueno tú mantén la calma y dime tu nombre y dónde está tu instituto.
-Me llamo Rocío Diestro García, y es el instituto Santiago Apóstol de Almendralejo.
-…endralejo, muy bien sabes en qué calle está el instituto.- Ahí me ha pillado, yo soy de Almendralejo, pero muchas veces es como si no lo fuera, me cuesta bastante recordar el nombre o ubicación de alguna calle.
-La verdad es que no me sé el nombre de la calle.
-Vale, pues espera un momento que lo busco, tú estate tranquila.- Es la segunda vez que me pide calma y que intenta “tranquilizarme”, si me viera sentada sobre la mesa con la mochila al lado y jugueteando con una pipeta Pasteur, no estaría tan preocupada.
-Bien, ya lo he encontrado- pero de pronto escucho voces fuera y se lo hago saber a la muchacha, que me insta a intentar llamarles la atención.
Resultan ser las limpiadoras, que advertidas por la profesora, han vuelto al laboratorio. Me preguntan cómo me encuentro y si estoy bien, “perfectamente” pienso. Por lo visto les he dado pena porque no dejan de preguntarme por mi estado, ni de decir lo poco que les habría gustado a ellas estar en mi situación.
Tras despedirme emprendo el camino a casa, pensando que el lunes voy a tener una buena historia que contar.Rocío Diestro García
Ya se que esta historia estaba publicada en "lo que la profesora espera de este blog", pero me pareció que su verdadero "hogar" estaba en esta parte, rodeada de otros relatos.
Bueno dejad comentarios sobre esta u otras historias, hasta la próxima 😎.
Tan real como la vida misma.. Me ha gustado mucho. Sigue así
ResponderEliminarBonita historia, pero si es real yo hubiera perdido la calma. Tengo fobia a quedarme sólo en sitios donde no tenga salida.
ResponderEliminarUuuuhh que miedo jajaja!!!!. Le faltaba haber sido una de estas noches de tormenta y aires medio huracanados con cortes de electricidad incluidos y fallos de cobertura en la línea...
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