SOLEDAD
Pensaba que ya no la encontraría, llevaba días buscándola, sin embargo allí estaba, sentada con las piernas cruzadas, detrás de la estatua del ángel.
Siempre se había sentido cómoda en aquel lugar, yo en cambio todavía a día de hoy sufro escalofríos al pasar por allí.
Miraba fijamente la tumba de sus padres, seguía sin zapatos y con el mismo camisón que llevaba la última vez que la vi, antes de escaparse del hospital.
No fue hasta que llegué a su altura que me di cuenta que en realidad tenía la mirada perdida, mirando al infinito. Muchas veces me pregunto si era porque mantenía conversaciones internas, reflexionando sobre todo lo que le estaba pasando, o si realmente dejaba su mente en blanco como solía afirmar.
Le puse mi chaqueta sobre sus hombros y me senté a su lado, parecía que ni siquiera se había dado cuenta de mi presencia, sus ojos seguían fijos en las lápidas.
Nos mantuvimos en esa misma posición varios minutos, hacía frío, empezaba a sentir los miembros entumecidos. Sin embargo seguimos sin decir nada, mirando a la nada.
El viejo farol seguía titilando a nuestras espaldas, al igual que la primera vez que fuimos, sin ser capaz de extinguir las sombras que se alzaban, y que parecían a punto de engullirnos en una oscuridad total, absoluta, eterna.
Rocío Diestro García
Bien volví con un pequeño relato para matar un poco el gusanillo de la escritura😈. Estoy preparando un primer capítulo para Rise, espero que os guste.
Nos leemos pronto😎.

Rocío, sigue con otro capítulo, cuéntanos que le pasaba a esa chica...me dejas intrigado. Sí ha sido para pasar el rato te ha salido genial. Ya tienes otro seguidor.
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